PROBLEMATICA EDUCATIVA Y CULTURAL DE LA NACIONES LATINOAMERICANA EN EL CONTEXTO DE LA GLOBALIZACIÓN.
Educativo:
En Latinoamérica hay dificultades para estimular el deseo en los estudiantes a participar, a entusiasmarse con lo que aprenden. Los estudiantes de la región no resuelven problemas de la vida real y muchos jóvenes no aprecian que lo que aprenden vaya a ayudarlos en la vida. La población estudiantil joven de América Latina, en comparación a los de otros continentes, resuelve mal los problemas prácticos y cotidianos. En el subcontinente los libros de texto son más voluminosos que en los países desarrollados; también, es común en nuestra región que si los estudiantes no aprendieron un tema en un determinado grado, esa carencia sigue afectando a los alumnos en los siguientes niveles, porque esa falla no se subsana; además, es un hecho que el acceso a la educación preescolar en América Latina debe mejorarse sustancialmente.
En el subcontinente hay más pobreza, desigualdad y desintegración familiar que en los países del norte; además, se invierte menos en educación, en la atención de los alumnos y en la formación docente. Hay más violencia en los hogares y los padres tienen menor nivel educacional. Mayor cantidad de niños viven en condiciones desfavorables, que infantes de naciones desarrolladas. La infraestructura y el equipamiento de los colegios suelen ser precarios; el uso de tecnologías digitales es limitado o inexistente; el tiempo dedicado al aprendizaje escaso; la disciplina excesivamente autoritaria o ausente, y las políticas educativas de los gobiernos son inestables, mal diseñadas y su implementación y efectos poco evaluados.
PROBLEMA CULTURAL
El análisis de la problemática cultural hoy como ayer es un tema central en la intervención del Trabajador Social porque nos sumerge en el mundo de las sensaciones, percepciones, imágenes, significados y creación del "otro", en contraste con nuestro propio mundo, nuestra propia forma de comprender el movimiento de la realidad, donde se entrecruzan lo material, lo simbólico y lo imaginario en relación a la sociedad en la que inscribimos nuestra existencia.
Hasta no hace mucho tiempo, diríamos alrededor de 20 años atrás, el análisis cultural se centraba fuertemente en la discriminación entre cultura ilustrada y la cultura popular, en sus diversas expresiones, en la relación centro - periferia en tanto ubicación como países del tercer mundo, a partir de los modos estructurales de producción y de reproducción de las relaciones de dominación - dependencia en lo económico, político, social y cultural en el vínculo Estado - sociedad, reconociendo a partir de ello la tensión autonomía - dependencia en los modos de sentir, pensar y actuar de las personas en los diferentes espacios de la vida cotidiana, configurando diversos particularismos.
Globalización y Problemas del Desarrollo
Del 18 al 22 de enero, en La Habana, se llevó a cabo el Encuentro Internacional de Economistas "Globalización y Problemas del Desarrollo", convocado por la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe (AEALC) y la Asociación Nacional de Economistas de Cuba (ANEC), que reunió a 600 delegados e invitados, procedentes de 51 países. El evento abordó en sesiones plenarias temas de carácter general y experiencias concretas vinculadas a la temática central, pero también contribuyó a perfilar un diagnóstico de la economía mundial con ingredientes aportados desde diferentes visiones, así como a la formulación de alternativas variadas para su evolución o transformación. De la síntesis elaborada por los organizadores, recogemos a continuación lo referido al impacto de la globalización en la soberanía nacional y a la temática monetaria y financiera, que fueron ampliamente debatidas en las diferentes sesiones. Globalización y soberanía nacional La globalización ha impuesto límites a la soberanía nacional y a la capacidad de acción de los Estados. Ello se manifiesta a través de la creciente expansión del poderío de sus principales agentes (las empresas transnacionales), los organismos internacionales y supranacionales y a lo que se perfila como un gobierno mundial, en el cual instituciones como el FMI, el Banco Mundial, la OMC y la OCDE, entre otras, son los brazos institucionales que están imponiendo al resto del mundo una arquitectura del sistema de economía global que responde cada vez más a los intereses de los grandes centros de poder económico